Los pasados días doce, trece y catorce de marzo tuvo lugar en en el templo consagrado a nuestros Sacratísimos Titulares, bellamente engalanado para la ocasión, el Triduo Cuaresmal organizado por la Archicofradía de la misma advocación.
Dispuesto con la elegancia y exquisitez que caracterizan a los altares levantados por la Priostía, el retablo mayor acogía el rico ajuar de cultos que posee la hermandad y que, año tras año, continúa creciendo. A ambos lados, situadas en sus respectivos doseles ,se encontraban las imágenes del Dulce Nombre de Jesús, ataviado con túnica morada de terciopelo bordado, y de Nuestra Señora de la Paz, magníficamente vestida con saya de tisú de plata bordada en el mismo metal y tocada con la corona neogótica del siglo XIX.
En el centro, ante el camarín de la imagen mariana y bajo la cruz de guía, se disponía la imagen del Niño Jesús Perdido en el Templo, con túnica color corinto del siglo XVII. A los pies del altar mayor, la imponente imagen del crucificado, el Cristo de la Buena Muerte y de la Paz.

Las celebraciones estuvieron presididas, durante el primer y segundo día, por el reverendo padre don José Ignacio Postigo Íñigo, vicario parroquial de San Sebastián, contando además en la jornada del viernes con el acompañamiento musical al órgano de José Antonio Morales, que contribuyó a realzar la solemnidad del culto, entregándose al final del mismo las patentes de nuevos hermanos y los reconocimientos a los hermanos de insignia por méritos de antigüedad. El tercer y último, el servicio religioso estuvo a cargo del Rvdo Padre y Arcipreste de la ciudad de Antequera, Fr. Antonio Jiménez Fuentes.
En todas las jornadas, los oficios estuvieron auxiliados por el cuerpo de acólitos de la hermandad, compuesto por jóvenes miembros de la corporación, cuya participación, cada vez más esmerada y cuidada, merece ser destacada.



El sábado catorce, previamente al comienzo de la misma tuvo lugar el rezo del Santo Rosario y de la novena al Dulce Nombre de Jesús, continuando posteriormente con la procesión claustral del Santísimo Sacramento, bajo palio, presidida por el guion de la corporación y escoltada por los miembros de la Junta de Gobierno, desarrollándose todo ello con la solemnidad y el recogimiento propios de la ocasión.
La Eucaristía discurrió en un ambiente de especial solemnidad, subrayado por el cuidado acompañamiento musical que caracteriza los cultos de la corporación. El órgano, interpretado por Antonio del Pino, y las voces de la Escolanía llenaron el templo de armonía, acompañando con delicadeza cada instante de la celebración.
Numerosos devotos y fieles participaron en la Santa Misa, destacando la presencia del señor alcalde de la ciudad, don Manuel Barón Ríos, así como de los concejales don Antonio García Mendoza y don José Medina Galeote, además de representantes de la Agrupación de Cofradías de Antequera y de distintas hermandades de la ciudad.
Al finalizar la celebración, el Hermano Mayor de la Archicofradía hizo entrega de un diploma de agradecimiento al Ayuntamiento de Antequera por la intervención realizada en la portada principal del templo, destacando la apuesta que desde dicho organismo se viene realizando en favor del patrimonio de la ciudad. Recogieron el obsequio el señor alcalde y el concejal responsable del área, don José Medina Galeote, quienes mostraron su sincero agradecimiento.
Seguidamente, el Hermano Mayor invitó a los asistentes a acompañar la bendición de la caja de escalera de la casa hermandad, recientemente remozada, así como al posterior ágape ofrecido por la Archicofradía en los salones de dicha casa.
Desde estas líneas, la Archicofradía desea hacer público su agradecimiento a todos los fieles y devotos que han participado en el Triduo Cuaresmal.

